30 oct 2011

Solo quería que me dejaran en paz. Introducción.

Estaba harta de que todo el mundo pensara que era ‘’rara’’, vale, es cierto, soy rara, pero eso no tiene nada que ver con poder vivir en paz. De momento, os contaré mi historia.
Nací en 1472, en la antigua Al-Ándalus, mi familia era musulmana, mi hermano Amir era dos años más mayor que yo, y ahora está muerto, se murió hace mil años, Soy la única que ha sobrevivido al tiempo, La Única, La Solitaria.
Mi hermano Amir, era mi mejor amigo, mi confidente, mi protector, el único que sabía mi secreto. Le quería más que a mis padres…fue al único que salvé. Eso fue en 1482, tenía diez años y ya sabía controlarme. El 28 de Mayo de 1482 estaba jugando en los prados de mi padre con mis hermanos, Amir, Shasha, Selma y Reshat al pilla-pilla, cuando vimos una gran nube de polvo acercándose al pueblo. Mis recuerdos sobre este suceso son vagos, ya que solo recuerdo que cuando desperté al día siguiente sólo me acompañaba Amir. Nadie sabía de dónde procedíamos, la lengua que hablábamos ni ´como habíamos llegado hasta allí. Estábamos en tierras reconquistadas y tuve que trabajar como esclava en un viejo castillo mientras mi hermano estaba preso.
El 20 de Octubre de 1487, con quince años, había conseguido liberarnos a mí y a mi hermano a cambio de unos cien mil doblones de oro, que fui saqueando poco a poco del castillo. Salimos de los Reinos de Castilla de polizón a vivir en Flandes. Mi hermano por ese entonces, era un fuerte muchacho de 17 años al que fue fácil buscarle trabajo como labrador; mientras yo ayudaba a una anciana señora a remendar los ropajes del pueblo a cambio de unos peniques de plata.
Mi hermano y yo nos casamos en 1490 por la Reforma anglicana, cuando vivíamos en Inglaterra.
Tenía 20 años cuando tuve a mi primer hijo, Nashrid. Amir y yo sabíamos que no éramos hermanos de sangre, ya que con siete años, yo sabía hacer levitar cosas y él con nueve sólo sabía hacer malabares.
Solo tuve un hijo, que siempre estará conmigo; acompañándome en este duro camino de la eternidad. Mi hijo aparenta mi edad, pero tiene veinte años menos que yo. Mi marido murió en 1507, con unas fiebres que fácilmente ahora podrían curarse con medicinas, pero que él no podía más con el dolor, por lo que murió.
Nashrid y yo deambulamos cada tres años por todo el mundo y luego nos quedamos en una isla paradisíaca de Micronesia que me compré hará un par de siglos.
Mi hijo y yo hemos tenemos las mismas habilidades, nos convertimos en cualquier animal y podemos variar nuestra edad a nuestro antojo, leemos la mente,
etc. Pero sobre todo, somos inmortales. De momento, no he conocido a nadie similar a nosotros, pero no nos parecemos en nada a los seres de las novelas. Nos alimentamos de comida humana, sangre, oxígeno, tierra, o lo que nos ofrezcan; siempre y cuando acompañemos nuestras comidas de una hierba especial, muy poco común, que cultivo en una isla. Eso nos mantiene vivos.
Nashrid y yo hemos pasado por madre e hijo, hermanos, novios, matrimonio, y padre e hija.
Ahora voy a contaros mi vida en el Siglo XXI.

1 comentario: