La mañana parecía preciosa, de otoño. Me levanté despacio y salté de la cuna con gran agilidad para asomarme por mi terraza. Ya sabía andar, hablar y cantar a medias. Intenté abrir la terraza pero no podía, el pomo estaba demasiado alto...
-¿se puede?- Llamaron a la puerta, era mi padre con una gran bandeja llena de potitos, galletitas, colacao, tostadas, bollería, etc. Estaba sonriente, no como la tarde anterior, por lo que le repondí a su sonrisa.
- Claro papi, ¿cómo no? esta es tu casa -Se alegró mucho de que le llamara papá, y eso que no sé leer la mente, solo había que ver su cara de felicidad.
Se sentó en la gran cama central, dejó la bandeja con cuidado en una mesilla de noche y me subió a la cama en brazos.
Sólo yo comía esa riquísima comida que me habia traído mi padre, él solo me observaba comer, hasta que pregunté
-Papi, ¿quién era el señor que vino ayer por la noche a casa?
Mi padre se lo pensó antes de responder:
-Esto...Belita, es tu tío, mi cuñado, el marido de mi hermana-me lo contaba cuando daba mi segundo bocado a mi tostada, y sonrió al verme-¿está rico, señorita?
-Sí papi, muchas gracias. ¿quieres?
Le di una tostada que cogió de forma instintiva,quizás para no manchar esa cama tan bonita, quizas por no parecer maleducado al rechazar mi oferta, pero no se la comió.
-¿No la quieres papi?
-Cielo yo no como tostadas, me da alergia..em...-estaba inventandose una excusa, seguro, solo con ver como titubeaba para decir a qué tenía alergia...
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